Introducción
Este agosto disfrutamos de un fin de semana regenerador lleno de aprendizaje, conexión con la naturaleza y vida en comunidad. Entre el viñedo, el río y las noches bajo las estrellas, compartimos momentos de trabajo consciente, descanso y alegría que nos dejaron una profunda sensación de armonía.
Una cálida bienvenida junto al río
El viernes por la noche, inauguramos el encuentro con una cena junto al río en Caseres. Fue el momento perfecto para relajarse, compartir y entrar en la atmósfera especial del fin de semana que teníamos por delante.
Amanecer en el viñedo: trabajar en armonía con la naturaleza
El sábado empezó temprano, con té y desayuno en la Finca Boodaville, seguido de un paseo hasta el viñedo. Allí trabajamos para crear espacio para la vendimia, siempre con cuidado de no perturbar el ecosistema: moviéndonos despacio para no molestar a las avispas y respetando a los insectos que viven entre las plantas.
La jornada fue también una reflexión sobre cómo gestionar la cubierta vegetal sin maquinaria pesada. Al final, descubrimos que con botas, guantes y muchas manos, el trabajo colectivo puede ser eficaz y respetuoso. Caminando juntos abrimos caminos y mantuvimos vivo el viñedo.
El río: un lugar para el descanso y el juego
Después de trabajar en el viñedo, nada nos sentó mejor que zambullirnos en el río. Entre escalar rocas, nadar y muchas risas, ¡disfrutamos del lado más lúdico del fin de semana!
Una experiencia culinaria compartida
Disfrutamos de comidas preparadas con mucho cariño: Frittata, sopa de calabacín, quesos locales, pasta con verduras asadas del huerto, y muchas delicias más. Angela, junto con el equipo de cocina, hizo un trabajo excepcional, convirtiendo cada comida en un momento de celebración.
Una noche bajo las estrellas
El sábado por la noche volvimos a la Finca Boodaville, hicimos una breve excursión y compartimos la cena bajo las estrellas. Aunque las estrellas fugaces fueron raras esta vez, el cielo nocturno siempre ofrece momentos de asombro y admiración.
Domingo de exploración y observación
El domingo trajo un cambio de escenario: exploramos la Vall Rovira para observar los árboles existentes y pensar en las semillas que plantaremos en octubre. Encontramos albaricoqueros, higueras y perales llenos de frutos, que nos dieron nuevas ideas para el margen comestible que pensamos crear.
El día también estuvo lleno de historias, como la determinación de Robin de coger una pera que aún no estaba madura, que hizo reír a todo el mundo.
Clausura: más que un fin de semana, una experiencia regeneradora
El fin de semana llegó a su fin con una última comida, otro refrescante chapuzón en el río y el viaje de vuelta a casa. La regeneración también tiene que ver con la comunidad y la conexión personal: una oportunidad de volver a conectar con la tierra, con nosotros mismos y con los demás.
Fue una experiencia verdaderamente memorable y, sobre todo, una invitación a seguir en contacto y continuar juntos nuestros pasos hacia una vida ecológica saludable.






