¡En 2026 lanzamos una CAMPAÑA DE CROWDFUNDING para alcanzar objetivos importantes!
Sigue leyendo para conocer nuestro pasado y lo que nos ha preparado para dar grandes pasos en 2026.
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Historia de Rovira Regenerativa
En 2008, Lou compró la tierra que se convertiría en el hogar del espacio demostrativo de la Asociación Boodaville, en el Valle de la Rovira, en Aragón.
Poco a poco, se añadió infraestructura aplicando criterio de diseño ecológico. Personas voluntarias, estudiantes, vecinas y amigas aprendían haciendo — cultivando alimentos, construyendo estructuras, mejorando sistemas de agua, cocinando juntas — todo según los principios de la permacultura.
Soñábamos despiertas con el viñedo vecino — cultivado con labranza y fertilizantes químicos — e imaginábamos algo diferente:
Viñas creciendo entre árboles frutales y de frutos secos.
Suelo vivo y saludable.
Un sistema alimentario próspero y resiliente.
2019 – Se forma un equipo




Lou se sintió lista para actuar.
Se lanzó una convocatoria para formar un equipo motivado a construir un sistema alimentario próspero y un centro educativo en el Valle de la Rovira. La primera reunión se celebró en Barcelona. ¡Nick y Angela estuvieron allí desde el principio!
2020 – Brota un diseño… y también una pandemia




El 25 de enero, apenas unos días después de que la tormenta Gloria empapara la región, un grupo entusiasmado se reunió en la Vall Rovira.
Con botas embarradas — y a veces descalzas cuando las botas quedaban atrapadas en el barro — Lou nos guió por la tierra y los edificios del valle mientras imaginábamos lo que podría ser.
Luego, como recordarás, llegó una pandemia. El mundo se ralentizó.
Exploramos nuevas vías de financiación — incluso cuando el COVID frenó el impulso.
Y cuando volvió a ser posible reunirse, Lou, Nick y una pequeña red de expertos en agroecología crearon el primer diseño agroforestal regenerativo para el viñedo de Manuel y Benita.
Imaginaron:
Viñas intercaladas con árboles frutales y de frutos secos
Especies de apoyo fijando nitrógeno y creando cortavientos
Agua captada y ralentizada
Suelo regenerándose año tras año
2020-2022 – Investigar, practicar, mejorar




Aunque aún no teníamos acceso asegurado a un terreno concreto, comenzamos — haciendo, observando, reflexionando.
Hablamos con vecinos sobre acceso a tierras — el viñedo era solo una de muchas opciones.
Exploramos solicitudes de financiación con contactos nuevos y antiguos.
Redactamos propuestas. Refinamos nuestro enfoque.
Practicando en terrazas abandonadas
Mientras tanto, terrazas de olivos abandonadas alrededor de Boodaville se convirtieron en nuestro campo de pruebas.
A través de experiencias prácticas de varios días, junto con pequeños grupos de expertas y visitantes:
- Construimos zanjas de infiltración para mejorar la captación de agua
- Plantamos manzanos, perales y árboles de frutos secos
- Añadimos especies de apoyo para nutrientes y protección contra el viento
- Experimentamos con bombas de semillas y restauración del suelo
- Comenzando a organizar fines de semana educativos de manera regular
Con cada visita, mejoramos nuestra forma de trabajar juntas e incluir a otras personas en el proceso para su aprendizaje — facilitando la toma de decisiones colectiva, combinando trabajo práctico con reflexión, y equilibrando el trabajo en el campo con comidas compartidas y baños en el río.
Compartimos nuestro diseño para recibir retroalimentación
Nuestro diseño agroforestal para el viñedo también se presentó en la conferencia del BiorNE 2021. Con el feedback de colegas, evolucionó y se fortaleció.
La resiliencia no se construye en condiciones perfectas. Se construye adaptándose.
2022 – La vorágine de la vendimia




Entonces llamó la oportunidad.
Nuestros vecinos, Benita y Manuel, se habían jubilado. Su viñedo de 2 hectáreas llevaba dos años sin cosecharse. Las uvas colgaban pesadas en las cepas y había una ventana de dos semanas antes de que se perdieran.
Lou preguntó si podíamos intervenir. Dijeron que sí.
Apoyándonos en nuestra red — Sam Miller, Yuri, Mike de Artesano Vintners y otras personas — lo hicimos posible.
En dos semanas intensas:
- Cosechamos las uvas
- Produjimos cientos de botellas de vino
- Gestionamos la logística desde el campo hasta la fermentación
- Fortalecimos y apoyamos relaciones locales con viticultores
Fue caótico. Agotador. Emocionante.
2023 – Añadimos miles de árboles




A través del proyecto Life Terra, recibimos 1.500 plantones — muchos más de los 500 que esperábamos.
Durante cinco días, con decenas de participantes, plantamos en el viñedo 500 árboles productores de alimento (manzano, peral, higuera, ciruelo, almendro, avellano y más) y 1.000 especies de apoyo.
Estos árboles no serían irrigados ni regados manualmente. Por eso plantamos cuidadosamente:
- En zonas sombreadas y protegidas del viento cerca del barranco
- Con biochar y riego inicial
- Con acolchado grueso
- Árboles de alimento agrupados entre especies de apoyo
Esto marcó el verdadero inicio de la implementación agroforestal en el viñedo.
También:
- Realizamos análisis de suelo y estudios ecológicos
- Produjimos y compartimos alrededor de 250 botellas de vino
- Formalizamos nuestros Fines de Semana Regenerativos
El viñedo ya no eran solo viñas. Se estaba convirtiendo en un sistema.
2024 – Nos convertimos en guardianas del viñedo




En 2024, Benita y Manuel nos confiaron la gestión completa.
No hubo cosecha. Era el segundo año de sequía. El cercano río Algars se había convertido en una serie de charcos.
Pero ganamos algo valioso: un año completo para conocer el viñedo estación por estación.
Podamos.
Tras cuatro años sin cuidado, las dos hectáreas estaban completamente cubiertas de vegetación. Benita vino a enseñarnos como podar, junto con un experto del Penedès. Benita nos habló de cómo su padre y su abuelo habían cultivado esta tierra antes que ella, y de lo doloroso que era verla abandonada.
Pero también sonrió al vernos — y a las personas visitantes — trabajando cepa por cepa. Poco a poco, el caos se disipó y el paisaje comenzó a respirar de nuevo.
Añadimos más vida.
Sembramos mezclas diversas diseñadas por Sam Miller y su red ecológica. Nick, experto en biochar, comenzó a producirlo anualmente en la finca de un vecino con las instalaciones adecuadas.
Descubrimos un nuevo vecino con Mustangs españoles sin químicos — incluyendo el primer semental Mustang nacido en suelo español en más de 300 años.
Rachel, de Windchaser Ranch, llegó con remolques llenos de estiércol sano y rico, y lo distribuimos por el viñedo — devolviendo nutrientes al suelo de la forma más directa posible.
El hinojo alto y denso cubre más de la mitad del viñedo. En lugar de eliminarlo, experimentamos con “cortar y dejar” — cortándolo y dejándolo sobre el suelo seco y agrietado. Al descomponerse, alimenta la tierra, protege la superficie y ayuda al suelo a retener humedad.
Actuamos colectivamente y con apertura.
Incluimos a decenas de personas — expertas y aprendices — a lo largo del año mediante los Fines de Semana Regenerativos. No solo aprendieron prácticas agrícolas, sino también cómo debatimos, tomamos decisiones y equilibramos trabajo y disfrute en la naturaleza.
Al final del año teníamos:
- Una sólida comprensión del cuidado del viñedo dentro de nuestras posibilidades
- Una estructura probada para los Fines de Semana Regenerativos
- Árboles jóvenes sobrevivientes — plantados en sequía, aún vivos
2025 – Se fortalecen las bases




Entonces llegó la lluvia.
Con un año completo de aprendizaje práctico a nuestras espaldas, atravesamos las cuatro estaciones con mayor confianza y cuidado — continuando la inclusión colectiva.
Cosechamos más uvas y produjimos más vino que nunca — esta vez con un ritmo practicado.
Organizamos cinco Fines de Semana Regenerativos, cada uno distinto pero con estructura más clara.
Actualizamos nuevamente nuestro diseño agroforestal con expertos visitantes. Acordamos con especialistas en hidrología de La Casa Integral diseñar un sistema de agua para mayo de 2026 — un paso crucial.
En Caseres encontramos terreno junto al río para el futuro vivero y huerto comunitario.
Cosechamos y prensamos aceitunas con agricultores regenerativos vecinos.
Robin, Pedro y Maru de Cardúmenes se integraron plenamente al equipo.
Nuestros árboles jóvenes están fuertes tras sobrevivir su primer año difícil y ahora prosperan con la lluvia.
El sistema se siente más fuerte. Más simple. Más vivo.

2026 – Preparadas para grandes pasos
Ya tenemos el equipo, la red, el diseño y las prácticas. Ahora necesitamos los fondos.
Para asegurar el acceso continuo a la tierra.
Captar más agua.
Añadir más especies y alimentos.
Abrir el vivero.
Inspirar y educar a más personas.
Y garantizar que Rovira Regenerativa prospere!